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UNA CASA JUNTO AL MAR
La peculiar forma de esta estrecha lengua de arena que es La Manga
atrae cada año a miles de personas que quieren disfrutar de un
entorno paradisíaco con unas condiciones climatológicas privilegiadas.
A lo largo de los 44 kilómetros de playas que ofrece La Manga
se levantan distintos tipos de edificaciones, todos ellos caracterizados
por su cercanía al mar. 
Las personas que acuden a La Manga no tienen que preocuparse por
encontrar un alojamiento en primera línea de playa. Es difícil
no hallarlo, si se tiene en cuenta que la anchura mínima de la
franja de arena es menor de 100 metros y la máxima apenas llega
al kilómetro y medio.
Las oficinas dedicadas a la venta y alquiler de apartamentos,
chalets, dúplex y todo tipo de alojamientos permanecen abiertas
durante todo el año. Gracias a la puesta en marcha de la Estación
Náutica del Mar Menor, existen paquetes integrados que incluyen
el alojamiento y la práctica de los deportes náuticos a unos precios
muy interesantes.
La mayor parte de las viviendas se encuentra en zonas residenciales
donde se garantiza el fácil acceso a todos los servicios básicos.
Muchas de ellas cuentan con supermercados propios, una amplia
variedad de restaurantes y cafeterías, y otras tiendas como ferreterías,
peluquerías, librerías, tiendas de ropa y regalos, y un largo
etcétera. Algunas disponen además de zonas verdes y recreativas,
con piscinas y parques infantiles. Desde diversos puntos es posible
realizar excursiones por el Mar Menor, visitando las islas de
la laguna, incluyendo la isla Perdiguera donde existen varios
chiringuitos que funcionan durante todo el verano.
La Manga ofrece distintas posibilidades en materia de alojamiento.
En sus primeros kilómetros se encuentran las zonas más pobladas,
indicadas para los jóvenes que prefieren estar cerca de los sitios
de marcha. La Manga está dividida en dos términos municipales.
Hasta el Monte Blanco pertenece al Ayuntamiento de Cartagena y
a partir de El Zoco se entra en el municipio de San Javier. Según
se avanza hacia el norte, el terreno aparece mucho más despejado
y las altas edificaciones son sustituidas por residenciales de
planta baja que disfrutan de un ambiente mucho más tranquilo.
En torno a los puertos deportivos y las escuelas de vela existen
alojamientos de variadas características, ideales para los aficionados
de los deportes náuticos.
La oferta inmobiliaria se ajusta además a todos los bolsillos.
Desde los pequeños estudios a los grandes chalets, existe una
amplia posibilidad de elección. En La Manga conviven edificaciones
de los años sesenta y construcciones nuevas, dotadas con todas
las comodidades para disfrutar de la vivienda durante todas las
épocas del año.

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