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UN PARAISO DE LOS DEPORTES NAUTICOS
El Mar Menor ofrece unas condiciones inmejorables para la práctica
de los deportes náuticos durante todas las épocas del año.
La creación de la Estación Náutica
del Mar Menor han incidido en la mejora de la calidad de las instalaciones
deportivas que ofrecen un gran abanico de posibilidades para todos los
niveles, desde la iniciación hasta el entrenamiento profesional.

A lo largo de La Manga existen once escuelas de
vela que facilitan la práctica de los deportes náuticos
sin grandes desplazamientos. Todas ellas están dotadas con los mejores
equipos y ofrecen cursos de vela ligera y windsurfing
para todos los niveles, impartidos por monitores titulados que son capaces
de hacerse entender en varios idiomas. En muchas de ellas se organizan
cursos de catamaranes, navegación en piragüa,
esquí acuático, motonáutica y buceo. Las instalaciones,
situadas en un entorno idílico, cuentan con servicios complementarios
como guardatablas, primeros auxilios, alquiler de material náutico,
vestuarios, duchas, aulas para clase, bar-restaurante, sombrillas, hamacas,
y algunas de ellas con alojamientos propios.
Funcionan, además, en La Manga, cuatro puertos
deportivos con todos los servicios necesarios para satisfacer las
demandas de los barcos y sus tripulantes. Las tranquilas aguas del Mar
Menor constituyen un lugar único para iniciarse en los deportes
náuticos. La elevada temperatura de sus aguas y la escasa profundidad
hacen que el aprendizaje sea mucho más sencillo y seguro que en
mar abierto. No obstante, a través del Canal del Estacio, cualquier
tipo de embarcación deportiva puede salir del Mar Menor y disfrutar
de un agradable día visitando la isla Grosa, el Farallón
o las Islas Hormigas.

Los aficionados a la natación pueden tener siempre la certeza
de contar con aguas tranquilas para la práctica de su deporte favorito.
La benignidad del clima asegura la calidez de las aguas. Los vientos predominantes,
tan apreciados por los aficionados a la vela, respetan siempre una de las
riberas de La Manga, por lo que la existencia de aguas tranquilas está
siempre asegurada. Por algo la actriz Esther William,
en una visita que realizó al Mar Menor, calificó la laguna
como la mayor piscina del mundo.
La práctica del buceo se ha extendido
enormemente en la zona durante los últimos años. La presencia
de yacimientos arqueológicos submarinos,
barcos hundidos y numerosos bajos ha convertido el entorno de La Manga
y Cabo de Palos en uno de los preferidos por los buceadores españoles.
La visita al bajo de Fuera, donde se encuentran restos de barcos hundidos
como El Sirio, el Nord-América o el Minerva,
ofrece la posibilidad de contemplar la riqueza subacuática de la
zona en todo su esplendor. La gran variedad de especies animales y vegetales
puede ser perfectamente apreciada gracias a la impresionante visibilidad
que presentan las aguas durante todas las épocas del año.
Tanto en Cabo de Palos como en La Manga existen clubes de buceo que organizan
cursos durante todo el año y salidas diarias en barco. También
es posible alquilar en ellas todo tipo de material subacuático.

Además de los deportes náuticos, La Manga ofrece grandes
posibilidades para la práctica de otros deportes. Hay varios clubes
deportivos con pistas de tenis, paddle, squash, go-kart,
patinaje, etc. La existencia de un carril especial para bicicletas
y la ausencia de pendientes, salvo el Monte Blanco, convierten a La Manga
en un lugar privilegiado para la práctica del ciclismo.
La cercana Sierra de Cartagena, junto al Parque
Natural de Calblanque, es un lugar idóneo para la práctica
del senderismo y la realización de
rutas con bicicletas de montaña. Existe
además en las inmediaciones un complejo de primera clase para la
práctica del golf y otros centros especializados
en deportes de riesgo como montañismo, ala
delta o paracaidismo. Varios centros hípicos
en la zona hacen posible cabalgar por senderos de montaña, olorosos
limonares o solitarias playas de fina arena.

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